EL TERCER FACTOR CIUDADANO: ¿QUÉ UBICACIÓN TIENEN LOS SISTEMAS POLÍTICOS LAS EXPRESIONES “OPOSICIÓN” Y “RESISTENCIA”?

¿QUÉ UBICACIÓN TIENEN LOS SISTEMAS POLÍTICOS LAS EXPRESIONES “OPOSICIÓN” Y “RESISTENCIA”?

Preliminar. – Existen estructuras genésicas que moldean el concepto de “Estado de Derecho”; y que adquieren significativa importancia en la configuración y el devenir de la actividad política de los pueblos. Esas estructuras, podemos decir, son de esencia ontológica, cuya presencia marca las bondades o rechazos del sistema político que las cobija.

Históricamente, se han presentado de manera pendular y excluyente. Nos referimos a los vocablos “Oposición” y “Resistencia”. ¿Qué podemos entender por uno y otro concepto? Seguidamente haremos una breve apreciación de ambos que, más que un análisis, no pasa de ser un bosquejo de estas dos interesantes figuras.

OPOSICIÓN. – Este vocablo usado en el orden político presupone la existencia de un gobierno democrático; y es la función natural que los sistemas democráticos corresponde a las fuerzas políticas que, como resultado de una consulta a la voluntad popular, no han sido favorecidas con el voto mayoritario y, por ello, no les ha sido confiada la responsabilidad de ser gobierno. La dialéctica del hecho político le asigna, principalmente, cuatro cometidos:

primero. Señalar las supuestas equivocaciones en la conducción del Estado y en el desempeño de la administración pública de los que gobiernan, de acuerdo con parámetros fijados por la Constitución, las leyes o la costumbre inveterada y arraigada;

segundo. Mostrar las desviaciones e inconsecuencias con lo prometido al lector, de acuerdo a la oferta programática electoral;

tercero. Señalamiento por la insatisfacción en los niveles diferentes a que tienen derecho los ciudadanos sobre los bienes sociales y servicios prestados por el Estado: alimentación, educación, salud, seguridad y justicia entre tantos;

cuarto. Trabajar activamente para llegar a ser Gobierno, en el siguiente proceso de comicios electoral. Como se puede deducir claramente, la Oposición es la otra cara del gobierno democrático que, junto con el equipo de gobierno, forman lo que en doctrina constitucional se denomina: administración activa y administración pasiva del Estado, actuando ambas dentro de una relación de complementariedad política. Podemos rematar el concepto afirmando que la Oposición es, y será siempre, el correlato del gobierno y que, por ello, es parte esencial de los regímenes democráticos; y que sólo dentro de esa valoración política tiene justificación y existencia, manifestándose siempre de manera pacífica y gozando de la protección de la tutela del Estado, por ser ella de manera natural una alternativa legítima de futuro ejercicio de gobierno, consagrada esta posibilidad en los artículos 2 y 6 de la Constitución con el rango de “Principios Fundamentales”. La Oposición presupone siempre la existencia de formal de un gobierno democrático, sin tomar en cuenta el nivel de eficiencia que ejecute. Es por ello que no deja de sorprender la actitud de la Mesa de la Unidad y de los dirigentes y partidos políticos que la conforman, el que en ningún momento se hayan formulado la obligada pregunta de si el régimen de Nicolás Maduro Moro encarna un gobierno de perfil y contenido democrático (olvidándose incluso de su legitimidad), o si se trata de una “Tiranía”, de una “Satrapía” o de un “Despotismo Totalitario”. Cuestión ésta desde todo punto de vista “elemental”, como punto de partida para decidir la calidad de las relaciones a sostener _ y la pregunta se torna más exigente, sin aceptar demoras, si admitimos en concordancia con la unanimidad de las doctrinas constitucionales, que en los sistemas democráticos en los cuales la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo y su esencia radica en la “división de poderes”, que el poder político configura la representación del Estado y que ese Poder está integrado por dos (2) elementos que, moviéndose dentro de una relación simbiótica, esto es, en una asociación dinámica que se apoyan y ayudan mutuamente, se tornan inescindible; actuando un elemento como gobierno activo y el otro como gobierno pasivo u Oposición, cuya función es la de controlar el accionar administrativo para que los cometidos y fines del Estado se ejecuten y realicen con arreglo a la Constitución y las leyes. De tal manera resulta que el gobierno activo (Ejecutivo) y el gobierno pasivo u Oposición, son los dos factores dinámicos e integradores del Poder Político dentro (y sólo dentro) del concepto de Estado de Derecho. Cuando esa relación armónica se interrumpe porque el elemento gobierno activo(Ejecutivo) desarrolla incontestable actividad concentradora de la totalidad de las funciones del Poder Político, desaparece automáticamente la noción de “Oposición” y se transmuta en “RESISTENCIA”, asumiendo ésta de pleno derecho (arts. 333-350 constitucional) el derecho-deber, o carga preceptiva, de restituir la conducta y función del gobierno a sus cauces de normalidad constitucional. En esta situación de absorción de la función opositora de control, vigilancia y denuncia por el elemento gobierno activo (Ejecutivo) se unifican ambos elementos de la ecuación política- democrática, dando nacimiento a una nueva y anómala dimensión política, que puede adoptar las formas de “Tiranía Ordinaria”, “Tiranía ideológica”, “Despotismo Totalitario”, etc. Cuando se verifica esta situación, la consecuencia rigurosa y fatal es que el factor político “Oposición”, como función contralora y representación de la Soberanía Popular desaparece y, en un empeño engañoso de persistencia, se convierte en un elemento de COLABORACIÓN. Para ello engendra la realidad inmediata de la “RESISTENCIA”, que se encarna en la institución de la Soberanía Popular, para cristalizar finalmente como “rebelión ciudadana”, a tenor de los mandatos contenidos en los artículos 333-350 y 330, esta última norma al considerar a los Oficiales militares en la situación de actividad como ciudadanos que gozan del derecho político activo del sufragio. Cuando los dos (2) factores de la ecuación del Poder Político se unen, lo cual puede ocurrir por hilos conductores variados (mesas de trabajo, diálogos, entendimientos programáticos, renuncia o atenuación de posiciones críticas, etc.), se difumina la diferencia que hace posible el dinamismo democrático y ambos elementos dan lugar a una línea común de aproximación y, finalmente, se resuelven en una misma y única realidad: desaparece la oposición y todo se convierte en una estructura informe de gobierno y con ello colapsa la ficción democrática. Pero, como podemos sospechar o inferir, estas cosas no ocurren de una manera ingenua y graciosa.

RESISTENCIA. ¿Encarna uno de los “Principios Fundamentales” de la Constitución? Por “Principios Fundamentales” debe entenderse el valor prescriptorio encerrado y encarnado en la norma que la pauta y establece los límites para el desarrollo legislativo posterior, al cual quedaron sujetos todos los mandatos conductuales y axiológicos.

La interrogante es interesante y sugestiva; y desde un primer momento podemos responder afirmativamente. Veamos por qué. Es sugestiva porque desata un caudal de emociones que rozan al mismo tiempo, con la inquietud y el miedo que se aposentan en el fondo de la realidad política venezolana. Este estado de ánimo responde a la debilidad tradicional de nuestro entramado constitucional y a la fragilidad histórica y congénita de un ordenamiento jurídico constitucional declaratorio y enrevesado, que al mismo tiempo que postula y encierra principios universales de justicia y convivencia organizada y de respeto a los derechos humanos, da paso franco a las fuerzas represivas del autoritarismo (arts. 230-original y reformado-, 226, 236.5.6.8.15.etc.) en sus más variadas manifestaciones, al conceder al Presidente de la República ventajas y privilegios y una suma de potestades y facultades que rompen y hacen ilusorio el necesario equilibrio de poderes y la imposibilidad del ejercicio de un control racional y efectivo del Ejecutivo Nacional. En consecuencia, la figura del “Caudillo”, devenido en dictador o tirano, es una posibilidad que subyace en nuestro derecho positivo constitucional. Pero también es cierto que la Constitución de 1999, siguiendo con bastante fidelidad lo preceptuado por el artículo 250 del Texto del año 1961, provee al ciudadano, como individualidad y pluralidad integrador de la noción de pueblo, de mecanismos apropiados para conjurar, de manera eficaz y radical, la amenaza de instauración de totalitarismos ideológicos o personales, teocráticos o seculares, que pretendan desplazar a los sistemas y organismos de naturaleza democrática (arts. 333-350). Pero ¿qué es un tirano y cuál ha sido el tratamiento histórico que se le ha dispensado? Para una mejor y cabal comprensión del derecho de resistencia consagrado en los artículos precitados (de cuyo ejercicio estamos tan necesitados actualmente los venezolanos), nada más conveniente y oportuno que recurrir a la conceptualización y conductas recomendadas por esclarecidas figuras del pensamiento histórico-universal, tanto secular como religioso, de la llamada antigüedad hasta la era cristiana.

La discusión y la preocupación por la figura de la “Tiranía” comienza a estructurarse doctrinalmente en la Atenas de Platón (año 327 a.c.), quien al considerar que esta manera de ejercicio del poder era contraria a la naturaleza humana, concluye afirmando que “un tirano pierde el derecho a la vida”, idea que sostiene a lo largo de los libros VIII y IX de su obra “La República”. Este criterio es compartido en un todo por su discípulo Aristóteles en “Política”, obra en la cual se expresan ideas, juicios y conductas para la organización del Estado, con particularidad muy especial, por lo atinado y trascendente, de que este pensador considera que, existen dos (2) tipos de tiranía: 1.- la que resulta de un gobernante cuyo acceso al poder tiene origen legitimo por ser producto del consenso y escrutinio ciudadano pero que en el desempeño de la función viola las normas legales y, por ello, se convierte en ilegitimo (conducta denominada quo ad exercitio); y 2.- el gobernante que es consecuencia del engaño o fraude (absque título), llamado simplemente “tirano usurpador”, o sea, el que carece de justo título para el arribo al cargo (arts. 41 y 227 Constitucional). Igual opinión, en líneas generales, sustenta el pensador cristiano Santo Tomás de Aquino en su obra “Summa Theológica” y San Agustín en la “Ciudad de Dios”. Por su parte, los reformadores de la iglesia cristiana Martín Lutero (1536) y Juan Calvino (1509) y, especialmente, Juan de Mariana (“De Rege et Regis Institutione”) consideran que el gobernado puede llevar lícitamente la “resistencia activa” a los extremos máximos si no dispone de otro mecanismo lo suficientemente eficaz para desembarazarse del tirano. Sirven como ejemplo para justificar este proceder los casos de los tiranos Hiparco y de Clearco en Atenas y Julio César en Roma.

Modernamente, las denominadas “Teoría Funcional”, “Teoría del Derecho Natural” y las diversas teorías democráticas, condenan la presencia de los gobiernos totalitarios como una negación de los derechos del ciudadano a darse en libertad la forma de gobierno con fundamento en el ejercicio de la voluntad soberana (arts.5 y 6 Constitucional).

La doctrina que sustenta el derecho de los ciudadanos de revocar y destituir al gobernante que se ha hecho del poder por medios reprobables e ilegítimos o, que simplemente, ascendido al mismo por medios legítimos convierte o trastoca el mandato y lo ejerce en beneficio propio o de su grupo o partido político, encuentra asiento en la primera Constitución escrita de la era moderna representada por la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica (1787), la cual establece en la primera parte del segundo párrafo: “para garantizar estos derechos se instituyen gobiernos entre los hombres, los cuales derivan sus legítimos poderes del consentimiento de los gobernados; que el pueblo está en el derecho de cambiar o abolir cualquier otra forma de gobierno que empiece a destruir estos propósitos, y a instituir un gobierno nuevo….; y agrega que cuando “una larga sucesión de abusos y usurpaciones, todas ellas encaminadas de manera invariable hacia el mismo objetivo, revelan la intención de someter a dicho pueblo al absoluto despotismo, es su derecho, es su deber derrocar a tal gobierno…” Esta vigorosa determinación de profilaxia gobernativa encuentra plena recepción en el texto Constitucional patrio en las normas contenidas en los artículos 333 y 350; con la útil aclaratoria que mientras el texto norteamericano concede el “derecho de resistencia” activa al pueblo como sujeto múltiple, la Constitución nuestra lo consagra con mayor amplitud, al extenderlo como deber y obligación no sólo al pueblo (art350) sino también como un derecho- deber (jurídico y moral) individual a todos los ciudadanos y ciudadanas, investidos o no de autoridad (art333), entendiéndose por ciudadano y ciudadana todo venezolano y venezolana aptos para el ejercicio del sufragio, lo cual comprende a los puramente civiles y a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional (art330), en concordancia y armonía con los artículos 64, 132, 333 y 350 que, en conjunto, son un desarrollo fiel y riguroso de los “Principios Fundamentales” que tienen consagración en las disposiciones 2y5-único aparte-6 y 7de la Carta Magna. De esta manera queda respondida la interrogante planteada como encabezamiento de este punto. RESISTENCIA.

CONCLUSIÓN. La historia de las luchas y de las ideas políticas, con registro desde la antigüedad hasta los tiempos modernos, ha sido un enfrentamiento encarnado entre la libertad, las tiranías y los totalitarismos; habiendo sido la libertad como goce y como sistema de vida, un producto de la RESISTENCIA humana; y ha quedado demostrado que para su goce y ejercicio no es suficiente que esté promulgada en documentos solemnes de alcance universal o regional ni que esté recogida en ordenamientos jurídicos nacionales, sino que es necesario soportarlos sobre una firme conducta de RESISTENCIA contra los funcionarios que han llegado al cargo con arreglo a la legalidad o por vías de usurpación y lo ejerce con violación de lo indicado en la norma y más allá de las limitaciones legales establecidas. Al respecto dice Enmanuel Kant (Crítica de la Razón Pr{actica) que “la libertad es la independencia con respecto a la voluntad compulsiva de otro y en tanto puede coexistir con la libertad de los otros…”, con lo cual expresa que el derecho a la resistencia es inherente a la naturaleza humana y que es un derecho natural e innato que pertenece a la especie humana. Igualmente, la historia de los hechos políticos no registra la experiencia de que el tránsito de una tiranía totalitaria y comunista (y la venezolana pretende serlo) a un régimen liberal y democrático se haya operado a través de un proceso electoral. Aferrarse a la tesis o creencia contraria es una posición ilusoria, es un error, es un suicidio de la moral ciudadana. Pero es esta falacia a la que nos ha conducido la dirigencia política de molde tradicional congregada en la Mesa de la Unidad y de donde ha devenido la prórroga de la tragedia que padecemos. La Oposición y la MUD- así lo han testimoniado- han sido y lo serán siempre una expresión política integradora del binomio axiológico Gobierno-Oposición como expresión Global y Sincrética del concepto de Poder Político, que es típico de los sistemas democráticos, pero un bochorno en la realidad actual venezolana. Más todavía: persistir en recorrer la ruta marcada maliciosamente por la dirigencia política y la Mesa de la Unidad, es desembocar inexorablemente en el establecimiento de una “tiranía consensuada”; es renuncia a la democracia como modo y sistema de vida individual y fundamento de las sociedades abiertas. Pero ello, a la vez, sería el colmo de la estupidez e idiotez de los venezolanos.

EL TERCER FACTOR CIUDADANO

REMISIÓN: Elías Augusto Buchszer

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Acerca de Sammy Landaeta Millán

Coronel de la Fuerza Aerea Venezolana, en Situación de Retiro, según resolución N°7446 de fecha 27 de julio de 2000 (Propia solicitud). Licenciado en Ciencias y Artes Militares (Opción Aeronáutica). Especialista en Administración de los Recursos de la Aviación. Maestria en el Empleo del Poder Aéreo. Diplomado Estado Mayor Conjunto N°14. Diplomado Curso Especial de Seguridad y Defensa para Ejecutivos. Piloto Aviador Militar. Piloto de Helicópteros Militares. Piloto de Helicóptero Comercial. Especialista en Busqueda y Salvamento. Edita desde la Gran Caracas. VENEZUELA, el blog LA PROTESTA MILITAR http://laprotestamilitar.blogspot.com
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