SIN PASAJE DE REGRESO. Tal Cual Digital.

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CARACAS, martes 13 de mayo, 2014
Viajeros

Pareciera mi propia historia……vi retratados a mi abuelo paterno y padres en este artículo….
Vicente Zaccaro

SIN PASAJE DE REGRESO
Regresan a Venezuela desilusionados de tanto orden, de tanto frío, de que el pueblo que dejaron ya no existiera y que la casa familiar tampoco o quedara convertida en monte y escombros. Cansados de que sus propios hermanos los vean y traten como a un extranjero“¿Devolverme a Europa? ¿Para qué? ¿Qué voy a hacer allá si soy un viejo? ¿Irme de un país que se cae para otro que tiene una crisis enorme? No, gracias. ¡Váyanse ustedes que están jóvenes y con fuerzas! Yo ya me fui de ahí una vez. Ahora este es mi país”.

En muchos casos España, Italia, Portugal, Líbano, Siria (y un etcétera que no me atrevo a continuar) son la casa materna, una fotografía sepia con una descripción por detrás, el primer idioma, la costa mediterránea o la atlántica, el primer amor…pero también implican el ácido recuerdo del hambre, del frío torturando los tuétanos o el calor abrasando la piel, de la orfandad, de la guerra, la inmunda guerra o de la dictadura.

Los inmigrantes que llegaron a Venezuela ya se han acostumbrado al calor del Caribe, a tener quizá un apartamento o una acción en un club social de playa para ir cada fin de semana, encontrarse con sus paisanos y hablar de qué tal va la vida.

Conservan una caja repleta de cartas y fotos, recuerdan el nombre del barco, el día en que lo abordaron y la duración del viaje rumbo a un país desconocido, un país escrito en un papel y que sonaba a mujer y a promesa: Venezuela. Recuerdan el sopor al bajar en un lugar llamado La Guaira.

En una novela de Juan Carlos Méndez Guédez se dice que por llegar a esa costa varguense es que muchos europeos quedaron marcados, adoptaron a un deporte desconocido, el béisbol, y se hicieron seguidores de Los Tiburones, el equipo local al que son fieles aunque no haya ganado desde 1986.

Se saben diferentes. Por ese acento que nunca desapareció y que los venezolanos le imitan para vacilarlo (“¡Ese portu, qué dice! ¿Qué pasó gallego?¿Qué fue maquediche rigatoni? ¡Háblame Jabibi!”), porque le llaman musiú, por su piel, por las recetas que preparan su casa en navidad, por el equipo de fútbol al que le apuestan en el Mundial, pero también saben que esa tierra donde viven les abrigó los sueños, a esa tierra le parieron los hijos, en ese lugar se partieron el lomo trabajando y vieron la prosperidad que prometía aquel papel arrugado en el bolsillo.

La historia reciente de Venezuela los ha puesto ahora en los aeropuertos despidiendo a sus hijos que se marchan al sitio de donde ellos llegaron o a otro. Los van a visitar, los buscan en navidades, pero ya. A esta altura y con tanto camino andado, no regresan al lugar de origen.

Se niegan incluso después de situaciones tan penosas e inefables como el secuestro propio, de los nietos, de algún familiar, atracos, amenazas, pago de vacunas. Rechazan la idea de abandonar ese lugar, su lugar y eso en innegociable.

Hace unos años escribía un trabajo sobre la participación de los inmigrantes en unas elecciones venezolanas.Un señor gallego de La Candelaria me dijo: “A mí no me tocaba venir a Venezuela, mis hermanos y yo nos iríamos en un barco rumbo a la Argentina, pero yo llegué tarde al puerto. Ellos se fueron y yo me monté en el siguiente sin saber a dónde iba. Y aquí llegué, lo recuerdo clarito y nunca más me quise ir. Mi mujer murió en el año 7 (2007). Me quedé viudo a los 85 años. Tengo dos hijos que ya se fueron a España y me queda uno solo aquí. Pero ¿qué voy a hacer yo para allá? Los restos de mi esposa están aquí, mi ropa es la fresca y no la de abrigo. Este es el sol que quiero ver antes de morirme, quiero que me entierren aquí ¡Caramba! ¿Cómo no voy a ir a votar el domingo por el bien de este país, señorita?”.

Aquello me arrugó el alma y me dejó revuelta, no solo porque la historia es maravillosa sino porque ya yo tenía mi maleta casi lista para irme.

Conozco casos de quienes lo han intentado. Venden todo y se van. Los que consiguen acoplarse se convierten en adictos a Globovisión, y se alegran si logran cobrar su pensión en euros. Hay otros que han durado 4 meses.

Regresan a Venezuela desilusionados de tanto orden, de tanto frío, de que el pueblo que dejaron ya no existiera y que la casa familiar tampoco o quedara convertida en monte y escombros. Cansados de que sus propios hermanos los vean y traten como a un extranjero.

Vuelven a su ferretería, su panadería, su abasto, su tasca, su tienda, su vivero, su taller, a su negocio, pues, y a refunfuñar porque: “este país no hay quién lo aguante, pero es también mi casa y aquí me quedo”.

Ps: El soundtrack para acompañar este post opino que es: Al norte del sur….https://www.youtube.com/watch?v=0CB5tSEOHUA

REMISIÓN:

De: vicente zaccaro <retador1234>
Fecha: 13 de mayo de 2014, 10:11
Asunto: Tal Cual Digital: SIN PASAJE DE REGRESO

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Acerca de Sammy Landaeta Millán

Coronel de la Fuerza Aerea Venezolana, en Situación de Retiro, según resolución N°7446 de fecha 27 de julio de 2000 (Propia solicitud). Licenciado en Ciencias y Artes Militares (Opción Aeronáutica). Especialista en Administración de los Recursos de la Aviación. Maestria en el Empleo del Poder Aéreo. Diplomado Estado Mayor Conjunto N°14. Diplomado Curso Especial de Seguridad y Defensa para Ejecutivos. Piloto Aviador Militar. Piloto de Helicópteros Militares. Piloto de Helicóptero Comercial. Especialista en Busqueda y Salvamento. Edita desde la Gran Caracas. VENEZUELA, el blog LA PROTESTA MILITAR http://laprotestamilitar.blogspot.com
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5 respuestas a SIN PASAJE DE REGRESO. Tal Cual Digital.

  1. “Venezuela es de todos”. Porque los mismos inmigrantes la hicieron crecer. Tengo muchos recuerdos de personas que llegaban con tan solo una muda y trabajaban como “mulas” para surgir. Venezuela los acogia con los brazos abiertos, nosotros los venezolanos siempre fuimos gente generosa que dabamos una mano amiga para que se sintieran como en su casa. En Venezuela la prosperidad estaba al alcance de todos. Con la gran diferencia que “ellos” venian de guerras y de persecuciones. “Nosotros”, no sabiamos que teniamos “UN GRAN PAÍS” donde podiamos hacerlo aún “MÁS” grande. Tuvimos la mejor de las oportunidades de hacer de nuestra tierra la envidia del mundo. Pero el problema es que no estabamos y NO estamos preparados para eso. No es fácil ser “INMIGRANTE” al menos que tengas una gran oportunidad en la vida. Se tiene que luchar fuerte….y desgraciadamente no sabemos luchar. Porque si supieramos LUCHAR por nuestra tierra ahora mas que nunca, NO HABRIA VENEZOLANO QUE SOÑARA CON PARTIR! DESPIERTA VENEZUELA…QUE SI NO LO HACEMOS, SE NOS VA!!!

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  2. Shasty Ramos dijo:

    Yo no quise venir a Italia de hecho la primera vez que me lo propusieron rompí el pasaporte… Al final luego de tanta insistencia de mi esposa me vine… Tras cada invierno odio mas este clima y deseo volver, busco alternativas pero NO quiero otra alternativa… Quiero regresar a VENEZUELA… Pero entiendo que quiero volver a una Venezuela que YA NO EXISTE… Como quitar de la mente de millones de venezolanos 15 años de manipulación, de que los chavistas son una especie de héroes de los pobres, de justicia “social”… Cuando un malandro en la cárcel manda más que un Gobernador… Cuando matan a un trabajador y nadie investiga ni castigan al culpable… Cuando ser malandro es respeto y no pena… Cuando para obtener un beneficio consagrado en cualquier ley debes “bajarte de la mula”… Donde puedes ir preso o morir solo por pensar diferente… Lo siento la Venezuela que recuerdo llena de gente BELLA y cordial, de vecinos, de amigos y compadres… YA NO EXISTE…

    Es increíble que falte el agua…
    Es increíble que falte la luz…
    Es increíble que falte la comida…
    Es increíble que falte gasolina…

    ES INCREÍBLE SOBRE TODO PORQUE TENEMOS LAS MAYORES RESERVAS DE PETROLEO Y GAS NATURAL EN EL MUNDO…!!!!!!!!!!! Coño cuando lo entenderemos…!!!!

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  3. !!! Soy hija de un emigrante Italiano, que llegò a Venezuela para hacerse una vida, conociò a mi mamà se casaron y nacimos 5 hijos,, viviamos en una Venezuela bella, una Venezuela prospera, una Venezuela que nos habia dado tanto, y poco a poco despues de todo lo que habia logrado mi padre comenzò a ser una pesadilla vivir en Venezuela,nos atracaron a mano armada, nos amenazaban al telefono a todas horas hasta en la madrugada, a mi casi me matan para robarme el carro y un sin fin de cosas que sufrimos que decidimos comprar un pasaje sin regreso a nuestra tierra, dejar la familia de mi madre, nuestros amigos, nuestra bella y grande casa, nuestro sol, nuestro calor,nuestro mar caribe, para llegar a esta tierra Italiana, que tambien es nuestra, pero la gente es fria, la vida es dentro de una regla de la cual no pudes equivocarte, bueno al menos aqui hay crisis pero no nos falta nada, no existe la escasez, tenemos seguridad en todo, sobre todo la salud que es lo mas importante…… bueno todo por culpa de un grupo de marginales que llevaron al poder un incapaz traidor de la patria, que arruinò nuestro bello pais, VENEZUELA….!!!

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  4. Los que se fueron a Venezuela se acostumbraron a un estilo de vida que ya desapareció. Lo que encontraron en Europa u otros países que han evolucionado es la presencia de reglas, de leyes destinadas a defender al más insignificante de los ciudadanos (que los cínicos hagan caso omiso de la forma como un emigrante ilegal nigeriano en Italia tiene más derechos que un morador de un rancho en Venezuela, es otra cosa). Lo que echan de menos cuando vienen a Europa es la consagración de las “influencias”, de la “palanca” de estar “bien enchufado”, y en el “guiro” como lo único que sirve para progresar en un país anárquico que va derecho al desastre, donde serán ellos, y no los habitantes de los ranchos los que sufrirán más por la pérdida de comodidades, haberes y privilegios. Aquí en Europa hay los mismos problemas que conocí hace treinta o cuarenta años en Venezuela. Sin embargo hay una lucha civilizada, urbana (de urbanidad), contra los vicios y la corruptela, que en 1999, en Venezuela, ya habíamos abandonado hacía más de veinte años. Decidí irme a los 63 años, sin pensión, sin gran capital y si con muchas ganas de vivir tranquilo en un país donde no tengo que estar mirando por encima del hombro para ver quien se me va acercando con malas intenciones. Antes de decidir irme viví muchos años en otros países, y siempre decía que cuando quería que me maltrataran una caterva de funcionarios mal pagados al no más llegar, regresaba a Venezuela. Comprendo a los que regresan a Venezuela. El mundo cambió y ni ellos ni Venezuela cambiaron, hubo mucho dinero para aislarse de las durezas de la vida real en el mundo real. Ahora, la vida real y el mundo real están llegando a Venezuela. Me pregunto si algún pasajero que hubiese vislumbrado el futuro inmediato del Titanic se habría embarcado porque “siempre viajé en la “White Star Line” y no voy a cambiar de línea ahora”.
    Me recuerda aquel español que durante el mayor auge del imperio español, cuando España era rica de oro y plata, y pobre de trabajo, decía:
    “dejen que Londres manufacture sus paños a sus anchas, Holanda sus chambrays, Florencia sus brocados, Italia y Flandes sus bellas ropas de cama, mientras nuestra capital pueda disfrutarlas. La única cosa que prueba es que todas las naciones adiestran obreros especializados para Madrid, la reina de los Parlamentos, pues todo el mundo la sirve y ella no sirve a nadie”. – Alfonso Nuñez de Castro, citado en Cipolla, Antes de la Revolución Industrial.
    Tengo 76 años, emigré cuando tenía 64 años y no volveré a Venezuela. Me hace falta una Venezuela que muy pocos de esa gente que regresa a abrazar el chavismo conoce. Pertenezco a una familia andina que se hizo por méritos profesionales y de trabajo honesto sin bastardas alianzas, ni componendas con funcionarios corruptos.

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    • Ciertamente el orden no es atractivo para quien se acostumbro a vivir sin el; pero es esa falta de criterio y de orden lo que nos ha llevado a donde estamos. Venezuela es un bello pais, valdria la pena defenderlo y quedarse, pero, quién realmente esta dispuesto a hacerlo?.

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