Los Semerucos: el Valor de la Razón, una década después (II) Horacio Medina

Opinión
Horacio Medina
ND

Los Semerucos: el Valor de la Razón, una década después (II)

“Las batallas de la vida no siempre las libra el hombre más fuerte o más rápido. Tarde o temprano el hombre que triunfa es aquel que piensa que puede hacerlo”. Ken Norton

Tal como lo hemos venido haciendo, desde el 2003 y cada 25 de septiembre, volvimos a ver el video “El Valor de la Razón”, el cual tuvimos a bien producir para UNAPETROL y Gente del Petróleo y hacerlo público, en octubre de 2003, con el deliberado propósito de dejar evidencia de aquella barbarie, para rendir un sentido homenaje a esos compañeros y amigos, para muchos anónimos, pero que estuvieron dispuestos a dejar allí sus vidas por defender algo más que un empleo, algo más que una vivienda, porque lo hicieron por principios y valores. Diez años después de esta ignominia, algunos de ellos y otros compañeros de PDVSA, ya no nos acompañan físicamente. En otro grupo, nos encontramos los que conformamos el sector de los desplazados forzados, obligados a salir del país por la persecución y la imposibilidad de encontrar un empleo digno. Otros tantos compañeros, permanecen en Venezuela, en un verdadero proceso lucha y resistencia cívica, pero todos, continuamos trabajando para que la puerta del progreso abra un nuevo camino.

Los Semerucos, para los que no lo saben, es uno de los muchos complejos habitacionales contraídos por PDVSA, bajo la denominación de campos petroleros, para albergar a los empleados y a sus familias con convenios especiales que son incluidos en los contratos de trabajo. Está ubicado en el Estado Falcón, en la Península de Paraguaná, al noroccidente del país.

Precisamente, la condición especial de vivir en un campo petrolero fue el argumento principal de estas familias que resistían de manera cívica y pacífica en los campos, sencillamente, porque PDVSA, no había cumplido con los términos legales que establece la calificación de despido, ellos no estaban en la obligación de abandonar lo que hasta ese momento, eran sus hogares.

De hecho, diez años después, todavía PDVSA no ha logrado cumplir fehacientemente con esos términos legales, sencillamente, porque los despidos fueron ilegales e injustificados. Es por eso que nunca estuvimos peleando ni por un empleo ni por una vivienda, luchamos por defender nuestros derechos fundamentales, peleamos, lo repetimos, principios y valores.

Luego de los ocho meses previos a este aberrante acto de violación de los Derechos Fundamentales, los trabajadores petroleros y sus familias habían sido sistemáticamente perseguidos y acosados por grupos afectos al Gobierno que presidia el Comandante fallecido. Estos grupos habían sido identificados por testigos como integrantes de los Círculos Bolivarianos (organización paramilitar del gobierno) y por trabajadores adscritos a la Gerencia de Protección y Control de Pérdidas (Departamento de Seguridad) de PDVSA, hasta que aquel 25 de septiembre de 2003, en Los Semerucos, a las 4:40 de la madrugada entre 300 y 350 efectivos de la Guardia Nacional venezolana, conjuntamente con efectivos de la Policía del Estado Falcón, miembros de la Gerencia de Prevención y Control de Perdidas de PDVSA, tomaron por asalto la urbanización Los Semerucos, arremetieron contra 100 familias que se encentraban durmiendo en sus residencias. Familias como la suya o la nuestra, niños inocentes, ancianos desvalidos.

Este atroz asalto a la Urbanización Los Semerucos tuvo un tratamiento de “objetivo militar,” un ataque desmedido contra la población divil, desarmada e indefensa, fue un ataque envolvente de las fuerzas de asalto que participaron en el operativo. En su salvaje entrada, se dedicaron a reprimir, atropellar, ofender, sembrar el pánico y destruir los bienes de las familias que allí habitaban. Una verdadera agresión perpetrada contra una comunidad indefensa con premeditación y alevosía.

Luego del ataque, alrededor de 45 niños y más de 100 adultos, algunos ancianos, sufrieron cuadros de asfixia, ataques de asma, vómitos, debido a la inhalación de gases lacrimógenos, además de crisis nerviosas y un estado de pánico generalizado. Se arrestaron a 26 personas, se instaló un toque de queda absoluto por más de 6 horas, se limitó el acceso a la urbanización por más de 24 horas y se produjeron daños a más de 10 vehículos, producto de acciones vandálicas llevadas a cabo por las fuerzas de asalto, innumerables denuncias de, torturas, acosos, hostigamientos y vejaciones a los habitantes de la comunidad. En fin, en nuestra opinión Los Semerucos, el 25 de septiembre de 2003, será un día para siempre. De los que no se olvidan, de los que no pasan.

Los responsables directos de semejante agresión, están claramente identificados. Del lado civil, la lista la conforman el Comandante Presidente ya fallecido, secundado por Alí Rodríguez Araque (Presidente de PDVSA), Rafael Ramírez (Ministro de Energía), Jesús Montilla (Gobernador del Estado Falcón), Iván Hernández (Gerente del Complejo Refinador Paraguaná, CRP) y Dionisio Durán (Gerente de Protección y Control de Pérdidas del CRP).

En el sector militar, la lista la encabeza el General de División Jesús Villegas Solarte (Comandante de la Guardia Nacional), el Teniente Coronel Abdías Lenin González Trompiz (Comandante del Destacamento 44) y todos los demás oficiales y suboficiales actuantes en el caso, cualquiera que sea su Grado o Clase, pertenecientes al Destacamento 44 de la Guardia Nacional, en aquel momento.

Más temprano que tarde, serán demandados e imputados, ante los Organismos Internacionales de Derechos Humanos, para ser procesados por el crimen de lesa humanidad perpetrado en Los Semerucos, recogido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional que comprende “las conductas tipificadas como desplazamiento forzoso, tortura, violación, persecución por motivos políticos, ideológicos, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”. Estos crímenes no prescriben.

Sirva esta nota para expresar, una vez más, nuestro reconocimiento a todos los despedidos de la auténtica empresa Estatal, Petróleos de Venezuela, S.A.,(PDVSA). En particular a nuestros compañeros de Los Semerucos y de los otros campos petroleros también desalojados luego intensos momentos de angustia, persecución y amenazas. Todos aportaron una invalorable cuota de sacrificio, por el verdadero sentido de Patria y para rechazar las pretensiones instaurar el Totalitarismo en Venezuela. Tengan ustedes la plena certeza que continuaremos demandado justicia.

Solo está vencido quien se rinde, nosotros no nos rendimos y pronto, muy pronto, adelantaremos nuevas acciones. Tengan la convicción que triunfaremos, mantengamos la unión y la confianza. A todos nos compromete, el valor de la razón.

 

LOS SEMERUCOS
EL VALOR DE LA RAZÓN, UNA DECADA DESPUÉS.
Hoy 25 de septiembre de 2013, se cumplen 10 años del atroz ataque a Los Semerucos en Paraguaná, icono de nuestra lucha: Principios y Valores
“Las batallas de la vida no siempre las libra el hombre más fuerte o más rápido.
Tarde o temprano el hombre que triunfa es aquel que piensa que puede hacerlo”.
Ken Norton
 
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Acerca de Sammy Landaeta Millán

Coronel de la Fuerza Aerea Venezolana, en Situación de Retiro, según resolución N°7446 de fecha 27 de julio de 2000 (Propia solicitud). Licenciado en Ciencias y Artes Militares (Opción Aeronáutica). Especialista en Administración de los Recursos de la Aviación. Maestria en el Empleo del Poder Aéreo. Diplomado Estado Mayor Conjunto N°14. Diplomado Curso Especial de Seguridad y Defensa para Ejecutivos. Piloto Aviador Militar. Piloto de Helicópteros Militares. Piloto de Helicóptero Comercial. Especialista en Busqueda y Salvamento. Edita desde la Gran Caracas. VENEZUELA, el blog LA PROTESTA MILITAR http://laprotestamilitar.blogspot.com
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